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Para la gloria de Dios en el fin del mundo

Posted in Churchal, El mundo en que vivimos, Este cuerpo no es mío with tags , , , , , , , , , , on 18 marzo 2011 by nutricionespiritual

Esta mañana, al estudiar el matinal, recordé uno de los versículos que más me han servido durante mi carrera. 1ª de Corintios 10:31. Lo he repetido tantas veces que hay ocasiones en que creo que lo desgasto de tanto usarlo y deja de tener el significado real que conlleva. “Por tanto pues, si coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la Gloria de Dios” (1ª Cor. 10:31 RV60)

La comida y la bebida deben servir para glorificar a Dios. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, en su 22ª edición, define la palabra glorificar como “Reconocer y ensalzar a quien es glorioso tributándole alabanzas”. Desde esta perspectiva, si mi alimento glorifica a Dios, mi comida y mi bebida son mi alabanza. Y alabar, según el mismo criterio de definición, implica “elogiar o celebrar algo o a alguien”.

Aunque el diccionario es sumamente imperfecto, creo que nos da un matiz importante para reflexionar. Todo lo que comes y todo lo que bebes es una forma de elogiar, celebrar y reconocer quién es Dios, cómo y por qué le sirves.

Cuando tú y yo nos alimentamos estamos alabando, estamos adorando, y en el marco del gran conflicto cósmico, sólo hay 2 seres en todo el universo que se disputan la adoración. O Dios, o Satanás. Y de ellos solo hay Uno que realmente es digno de alabanza y adoración (el salmo 65 y muchos otros textos más describen las razones).

Si tu comida no cumple esa función, si tu comida no es una alabanza a Dios, simplemente no sirve. Muchas veces pensamos en alimentos desde la perspectiva de lo que me gusta a mí, de lo que se me antoja, de lo que yo quiero, pero esa es una perspectiva que NO glorifica a Dios, y si no glorifica a Dios, si no lo alaba, solamente puede alabar a Satanás.

Durante mucho tiempo escuché que la reforma pro-salud es parte del mensaje del tercer ángel y no entendía por qué (quizá porque se predicará en el tiempo del fin) pero hoy quiero darte la respuesta: Hoy, en el tiempo del fin, tu forma de comer, de dormir, llevar una vida sobria y un estilo de vida saludable, son formas de tributar la adoración al único Dios que merece la Honra, la Gloria y el Honor (Apoc. 4:11, Apoc. 5:11). Si tu estilo de vida no refleja al Dios al que sirves, indirectamente estás sirviendo al enemigo.

Tal vez suene radical, pero con Dios “se está o no se está” y en el tiempo del fin las cosas se van complicando más. ¿Quieres saber por qué no somos capaces de recibir más luz y espiritualidad? Porque saturamos nuestras avenidas del alma, porque embotamos nuestros sentidos con el internet, con la televisión, con el Ipod, con la sensualidad y hasta con la coca-cola que nos tomamos ayer. Nuestro estilo de vida refleja nuestra adoración. Si no consideramos este principio tan importante, no importa cuánto asistamos a la iglesia, cuánto nos esforcemos por servir a Dios, cuánto luchemos por ser mejores cristianos, siempre volveremos a desviar nuestra forma de adorar.

La segunda venida de Cristo está a la vuelta de la esquina. La segunda venida de Jesús está más próxima que cualquier otro evento, no hace falta ser un genio para observar las devaluaciones de las monedas mundiales, para ver cómo se matan millones de personas en el medio oriente y a la vuelta de tu cuadra, para observar las catástrofes naturales, los terremotos, los tsunamis y las posibles explosiones nucleares.

El ser humano se está autodestruyendo mientras cree que evoluciona hacia un mundo mejor y una sociedad utópica. El medio ambiente que Dios nos dio para cuidar en el Edén hoy está en ruinas.

Pero la buena noticia es que el mundo mejor sí está cerca, Cristo está a la puerta terminando de preparar la tierra nueva, revisando los últimos detalles, tocando el corazón de muchas personas e incluso tocando el nuestro para que llevemos el mensaje de salvación a los que no lo conocen.

Pronto llegará ese día donde El Señor mismo “Con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios descenderá del cielo” (1ª Tes. 4:17) y “Todo ojo le verá, aún los que le traspasaron” (Apoc. 1:7). Muy cerca está el día cuando Dios vendrá a llevarnos a un lugar donde ya no habrá “Más muerte, más llanto, más clamor, ni dolor, porque las primeras cosas habrán pasado” (Apoc. 21:4).

¡Cristo viene pronto! Mira las noticias y lee tu Biblia, las catástrofes mundiales no son obra de la casualidad, son señales de la pronta venida de Cristo Jesús.

Aprendan de la higuera esta lección: Tan pronto como se ponen tiernas sus ramas y brotan sus hojas, ustedes saben que el verano está cerca.  Igualmente, cuando vean todas estas cosas, sepan que el tiempo está cerca, a las puertas. (Mateo 24:32-33 NVI)

Pero tú y yo tenemos que estar listos para ese momento. Nuestra forma de comer, nuestra forma de vivir debe servir para glorificar a Dios, porque de lo contrario “Si alguien adora a la bestia y a su imagen, y se deja poner en la frente o en la mano la marca de la bestia, beberá también el vino del furor de Dios, que en la copa de su ira está puro, no diluido. Será atormentado con fuego y azufre, en presencia de los santos ángeles y del Cordero. El humo de ese tormento sube por los siglos de los siglos. No habrá descanso ni de día ni de noche para el que adore a la bestia y su imagen, ni para quien se deje poner la marca de su nombre.” ¡En esto consiste la perseverancia de los santos, los cuales obedecen los mandamientos de Dios y se mantienen fieles a Jesús! (Apoc. 14:9-12 NVI)

Oigamos la voz del Señor, estemos atentos y comamos de tal forma que alabemos, adoremos y Glorifiquemos a Dios. No vaya a ser que, por descuidar este punto tan importante, nos pase “como en tiempos de Noé. Porque en los días antes del diluvio comían, bebían y se casaban y daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca; y no supieron nada de lo que sucedería hasta que llegó el diluvio y se los llevó a todos. Así será en la venida del Hijo del hombre” (Mateo 24:37-39 NVI).

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Sabemos más de lo que hacemos

Posted in Churchal, El mundo en que vivimos with tags , , , , , , on 4 marzo 2011 by nutricionespiritual

Hola. Hoy me interesa compartir contigo una reflexión con respecto al saber y el hacer.

Existe en México (y tengo entendido que en algunos lugares de Latinoamérica y España) un programa de TV llamado “Todo el mundo cree que sabe” o “¿Sabes más que un niño de primaria?” donde los participantes tienen que responder una serie de preguntas de educación básica ayudados por algunos niños que cursan esa educación con la finalidad de obtener algunos premios, sin embargo, muy pocos logran contestar correctamente las 10 preguntas y casi nadie logra hacerlo sin la ayuda de los niños.

¿Qué pasa? ¿Con el tiempo olvidamos las cosas? La realidad es que en esta vida todo lo que no se usa, se atrofia. Y el conocimiento no es la excepción. Saber es importante en nuestra existencia porque nos abre puertas que, de otra manera, sería muy difícil abrir. Sencillamente, al poner esta palabra en Google, el buscador arroja más de 195 millones de resultados que se exponencian si añadimos sinónimos como conocimiento, sabiduría, ciencia y más. Esto sólo es una muestra de la importancia del saber.

Todos hemos escuchado historias de personas que, sin haber aprendido a leer y escribir han logrado grandes cosas, sin embargo son la minoría. Muchos de ellos, en momentos claves de la vida han pedido sabiduría a Dios y la han obtenido, porque acuden a la fuente principal de conocimiento o se han esforzado por saber algo (un oficio o negocio) y terminan siendo grandes conocedores en esa área de estudio.

Pero el punto principal es que casi todos nosotros tenemos conocimiento en algo. Sabemos algo. Tenemos información valiosa que solamente sirve cuando la aplicamos y este es el punto de hoy.

Toda la información, todo conocimiento que puedas conseguir en la vida es inútil si no te sirve en la vida práctica. Me ha tocado ver predicadores y conferenciantes que hablan del amor y la unidad y en lo más íntimo de su hogar no pueden convivir con su familia.

Quizá (como yo) hayas tenido algún maestro de educación física que pareciera que nunca puso en movimiento ninguno de sus músculos. O quizá tú mismo o yo mismo seamos personas que sabemos mucho de algo, pero no lo llevamos a la práctica.

En la Biblia, Salomón es el mejor ejemplo de esto. Un hombre que al principio de su reinado sobre el pueblo de Israel fue grande, el más sabio de todos los tiempos, pero que cometió errores que otros más pequeños no hubiesen cometido. Él mismo declaró que es una pérdida de tiempo el conocimiento sin acción, es “Correr tras el viento” (Ecl. 1:14)

Santiago 4:17 declara que aquel que sabe hacer lo bueno y no lo hace se encuentra en pecado. El pecado nos separa de Dios y finalmente hace que invalidemos el sacrificio de Cristo. Cuando sabemos y no hacemos estamos realmente metidos en problemas. Nos convertimos en gente de doble moral, en personas que no vivimos de acuerdo a la luz que hemos recibido y cuando estemos frente al supremo tribunal contará tanto lo que sabemos como lo que hacemos.

Mateo 25 lo explica detalladamente. Si sabes que tu hermano tiene hambre pero no suples su necesidad no eres digno de conocer al Rey del Universo. En cambio, si sirves, si haces, aunque no sepas, tendrás una gran recompensa.

Sabemos que el servicio abnegado es la constante del cielo, pero muchas veces se nos dificulta ayudar a las personas necesitadas. Sabemos que Jesús vino a nacer de la forma más humilde que existía en su tiempo y nosotros nos vestimos de lujos y regalos para celebrar su nacimiento. ¿Qué irónico no crees?

En materia de alimentos, cuántas veces sabemos que tal o cual alimento nos “hace daño”, nos enferma, pero con tal de disfrutar el pequeño momento de un sabor delicioso… “Pecamos”. Sabemos que nos daña, pero preferimos disfrutar “un segundo” de placer y, por lo menos en México, nos escudamos en el dicho “De algo me he de morir” o “Ya lo bailado quién te lo quita” sencillamente para afrontar cínicamente nuestro pecado.

Elena White describe en el libro Consejos sobre el Régimen Alimenticio página 20 y 21: <<Cuando se habla con algunas personas acerca del tema de la salud, a menudo dicen: “Sabemos actuar mucho mejor de lo que lo hacemos”. No se dan cuenta de que son responsables de todo rayo de luz recibido con respecto a su bienestar físico, y que todos sus hábitos están abiertos a la inspección de Dios. La vida física no ha de ser tratada de manera fortuita o descuidada. Todo órgano, toda fibra del ser, han de ser sagradamente preservados de prácticas dañinas.>>

“Dios nos ha tolerado durante el tiempo de nuestra ignorancia, pero tan pronto como la luz brilla sobre nosotros, él nos exige que cambiemos nuestros hábitos destructores de la salud, y que nos coloquemos, en la debida relación con las leyes físicas” (CSRA p. 21)

No quiero que me malentiendas hermano. No te estoy invitando a No saber o a rechazar el conocimiento, porque eso es omisión y también es pecado. Sencillamente te estoy invitando a vivir de acuerdo a la luz que has recibido. Si sabes que algo te daña, que es malo, que va en contra de tu salud, de tu cuerpo o de Dios, simplemente “Mantente de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos”.

Salomón, después de toda su sabiduría, de toda su investigación, determinó que “El fin de este asunto es que ya se ha escuchado todo. Teme, pues, a Dios y cumple sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre. Pues Dios juzgará toda obra, buena o mala, aun la realizada en secreto.” (Eclesiastés 12:13-14).

Mi oración es que Dios nos dé sabiduría para vivir de acuerdo a la luz que has recibido.

 

Inmortalidad

Posted in Churchal with tags , , , , , , on 30 septiembre 2009 by nutricionespiritual

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define esta palabra como “Duración indefinida de algo en la memoria de los hombres”. Es así como surge mi pregunta ¿Qué es la inmortalidad?

Quizá más importante que la definición del concepto es conocer su utilidad ¿Para qué sirve ser inmortal? ¿Qué provecho saca el hombre de tanto afanarse en esta vida? (Eclesiastés 1:3)

Cierto día en la universidad un viejo amigo me preguntó: “Si supieras que tienes un mes más para vivir, ¿Qué harías?”.

–          Todo lo que estuviera en mis manos para ser recordado – Respondí

Y es que muchas de las cosas que hacemos tienen como fin ser preservados en la memoria de “alguien”. Ya lo dice una conocida frase que circula en internet: “Puede ser que para el mundo seas sólo una persona, pero para una persona, puedes ser todo su mundo”.

Por eso nos casamos, tenemos hijos, escribimos blogs, generamos redes sociales, porque directa o indirectamente nos gustaría ser recordados. Convertirnos en inmortales para alguna persona o para algunas personas.

Pero ¿Qué sentido tiene? Si ya lo decía el viejo Salomón “Lo que ya ha acontecido volverá a acontecer… No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después” (Eclesiastés 1:9-11).

El sentido radica en el camino recorrido y la pasión con la que se recorre. Ser inmortal te permite conocer y reconocer que tu vida es digna de ser vivida. Es lo que nos hace ser diferentes de los animales, es lo que nos hace escribir nuestro propio libro de la vida que hemos de legar a las generaciones posteriores. Aún cuando ellos no lo tomen en cuenta. Es lo que nos hace recordar que nosotros también hemos recibido un libro de vida de parte de nuestros antepasados que, tristemente, muchas veces olvidamos y botamos a la basura en aras de decisiones “mejores”.

Cierta canción de mi artista “mundano” favorito dice que en México Pedro Infante está vivo porque “lo que se ama nunca muere” aún cuando hace más de medio siglo que sus huesos están bajo tierra.

Y es que ser inmortal significa amar a alguien de tal manera que esa persona nunca se borre de la mente. Amar a ese alguien con la pasión con que te gustaría que te amaran.

Del mismo modo implica que estés dispuesto a abrir tu corazón a alguien que pretenda ser inmortal en tu vida. Y sólo hay alguien que sea capaz de amarte tanto que, no importando las veces que lo desprecies, lo humilles, te avergüences de Él o niegues conocerlo, está dispuesto a darlo todo por ti, incluso su propia vida.

Él sigue ahí, llamando a la puerta desde lejos (Apoc. 3:20) y su palabra realmente es inmortal (Isaías 40:8). Sigue ahí, esperando a unos cuantos metros que le dejes entrar en tu vida para mostrarte verdaderamente la razón por la que existes (Salmo 32:8). Que te conoce desde mucho antes de nacer (Salmo 139:13-16) y continuará aunque tú y yo muramos porque “Él tiene las llaves de la muerte” (Apoc. 1:18). Sólo hay alguien que puede ser verdaderamente inmortal: Cristo Jesús.

No porque no lo conozcas lo desprecies. No porque ya lo conozcas lo omitas de tu vida. Sólo por hoy, y cada día, permite que Cristo sea inmortal, no sólo en el universo, sino también en tu vida.

El evangelismo de la Coca-cola

Posted in Churchal with tags , , , , , on 25 septiembre 2009 by nutricionespiritual

Hace unos años le comenté a mi mamá este concepto que hoy quiero compartir en este espacio. ¿Qué nos hace falta para hacer evangelismo como la coca-cola?

Antes de que cierres este blog o te ofendas por el contenido, quiero explicar mi concepto. Vivo en México, el segundo país más consumidor de Coca-cola en el mundo sólo rebasado por Estados Unidos. He visitado pueblos y comunidades de este país y puedo decir que he visto lugares donde no hay una escuela, no hay una iglesia, la mayor parte de los habitantes no saben leer ni escribir, pero siempre, absolutamente siempre, hay una tienda, una casa o algún lugar donde se pueda comprar una “coca”.

“Coca-Cola es el fabricante y distribuidor de bebidas no alcohólicas más grande del mundo. De los 50,000 millones de bebidas de todo tipo que se consumen a diario, más de 1,300 millones pertenecen a Coca-Cola (sean marcas propias o licencias)”1.

Mi cuestionamiento surge a raíz de la lectura de Hechos 1:8: “Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra” (NVI). ¿Qué nos falta para llegar hasta los confines de la tierra?

Indudablemente podemos responder que la venida del Espíritu Santo, pero como nosotros no podemos hacer la obra del Espíritu Santo, esta reflexión se basa en lo que podemos hacer como iglesia.

Antes que nada, quiero partir del hecho que Dios no nos llamó para quedarnos sentados en los cómodos cultos de nuestros templos sino para alcanzar un mundo que, bajo la idea funesta de “no mundanalizarnos” ni siquiera conocemos (Ver Mateo 28:18-20, Juan 17:15, Hechos 2:1-11).

Y es así, como después de hacer algunas investigaciones con respecto al mecanismo de mercadotecnia de la Coca-cola he llegado a la conclusión que, o ellos leyeron la Biblia para cimentar su estrategia de mercado (lo cual veo muy poco probable), o nosotros como iglesia estamos faltos de leerla (lo cual es mucho más probable, pero queda en la consciencia personal).

He aquí algunas de mis conclusiones:

  1. El marketing de Coca-cola se basa en la identificación con la gente: Todos los anuncios publicitarios de esta empresa llegan al corazón de la gente. La familia, los amigos, compartir, amar y tomar decisiones son sus conceptos más recurrentes. Es muy interesante observar que durante el ministerio de Jesús en esta tierra estos mismos temas preocupaban al Salvador. Cristo se tomaba el tiempo para comer con las personas que necesitaban de Él, se identificaba con ellos y sus necesidades particulares (Lucas 4:18, Juan 2:1-12).
  2. Ofrecen una gama de opciones a los consumidores: Así como una sola empresa nos ofrece un refresco de cola, uno de naranja, otro de toronja, de manzana, jugos e incluso agua natural, Dios, a través del Espíritu Santo nos ofrece distintas opciones al servicio de la iglesia para el engrandecimiento del cuerpo de Cristo, con la intención de servir mejor y alcanzar el mundo en que vivimos (Efesios 4:11-12) y no por eso la “Fanta” se siente más importante que el agua “Ciel” o la “Coca Zero” mejor que la “Coca regular” porque todos son parte de una misma familia con una sola finalidad(Romanos 12:4-8).
  3. Compromiso con la sociedad: Jesús tenía un compromiso con su sociedad: Sanaba enfermos, alimentaba multitudes, resucitaba muertos, educaba pescadores, convertía el agua en vino y muchas cosas más porque formaba parte de una comunidad. Es difícil encontrar a Jesús recluido en el templo sin pensar en las necesidades de la sociedad en la cual vivía (Lucas 4:40-41, 7:34, Juan 21:25) ¿Sabías que…?
    1. La empresa de la que venimos hablando el año pasado destinó más de $76 millones a programas sociales que beneficiaron a 3.6 millones de mexicanos.
    2. En coordinación con la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Coca-Cola ha logrado que miles de niños indígenas reciban diariamente alimentación, hospedaje, educación y atención médica en albergues escolares construidos o rehabilitados por la empresa.
    3. De la mano de la SEP, la compañía edifica escuelas para apoyar la educación de los niños que viven en las zonas más necesitadas.
  4. Calidad: Es aquí donde entra el asunto de ser diferentes. Estamos en el mundo, necesitamos conocer al mundo, pero NO SOMOS del mundo. Si esta empresa se preocupa por alcanzar los estándares más altos de calidad que hay en el mundo, la iglesia remanente se debe preocupar por alcanzar el más alto y mejor estándar de calidad: Jesucristo. (Romanos 12:2, Efesios 4:13-14, Filipenses 4:8, 1 Juan 2:15-17).
  5. Adaptabilidad: Esta es, quizá, una de las características más difíciles de conseguir por la iglesia. Presumimos el hecho de que nuestra iglesia no es litúrgica pero hacemos lo mismo, en el mismo orden en cada servicio. Nos sentamos donde mismo, cantamos los mismos cantos e incluso damos la misma ofrenda cada reunión. El problema se da cuando alguien decide que quiere hacer algo de forma diferente: Lo cuestionamos, pensamos que trata de formar división y lo marginamos. Necesitamos entender lo que el apóstol Pablo quiso decir en 1 Corintios 9:19-23 con respecto al hecho de adaptarnos a cada persona con el fin de presentarle a Cristo. No hablo re rebajar las normas, ni rebajar a Dios, hablo de adaptarnos a las necesidades de cada creyente con el fin de mostrarle al Hijo de Dios.
  6. Liderazgo: La empresa cimenta su filosofía de liderazgo en la “inteligencia emocional”. Término difundido mundialmente por el psicólogo, filósofo y periodista Daniel Goleman y acuñado por dos psicólogos de la Universidad de Yale (Peter Salovey y John Mayer), el cual se define como “la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos”2.

Aunque no compartamos todo el concepto de la inteligencia emocional, alguien me enseñó en una ocasión que lo más parecido a esto, tomando la Biblia como marco de referencia es  “sabiduría” (término más correcto y concreto), asunto indispensable para regir nuestro liderazgo. Dios nos ha llamado a ser cabeza y no cola a través del servicio abnegado a la iglesia y a la sociedad en que vivimos para que verdaderamente puedan conocer a nuestro Salvador. (Proverbios 1:7 RV60, Deuteronomio 28:13, Mateo 20:25-27)

Sólo me queda una reflexión más: Si esta empresa “mundana” (como la llamarían algunos) ha logrado alcanzar prácticamente todo el mundo con su mensaje poco saludable, ¿Por qué nosotros que tenemos la verdad más maravillosa no hemos podido hacerlo?

Permitamos que venga sobre nosotros el Espíritu Santo y hagamos la parte que nos toca (Hechos 1:8).

  1. http://www.altonivel.com.mx/notas/10867-Coca-Cola,-mercadotecnia-con-chispa
  2. http://www.inteligencia-emocional.org/preguntas_frecuentes/index.htm

Cuando allá se pase lista, y mi nombre llamen…

Posted in Churchal with tags , , , , on 18 septiembre 2009 by nutricionespiritual

Fue una de las mañanas más impresionantes que he pasado en mi vida y ocurrió cuando estaba en la universidad.

Entre todo el descontrol de ese día puedo recordar que me levanté tarde para ir a la escuela, así que como pude me puse el uniforme, los zapatos, tomé mi mochila y salí corriendo a clases. Sí, leíste bien. Ni siquiera me di tiempo para orar y agradecer a Dios por un nuevo dia, pero de ahí deriva la reflexión de hoy.

Por suerte vivía, gracias al internado, a unos cuantos pasos de la escuela. O mejor dicho, esa mañana tenía clases más cerca del dormitorio, por lo que tuve que caminar menos. Puedo recordar que la clase de ese día era una práctica de laboratorio de cocina, por lo cual iba hasta de mala gana pensando que tenía que llegar temprano sólo a la reflexión inicial para luego pasar toda la mañana cocinando quién sabe qué cosa.

Cuando llegué al salón, entró mi maestra con el rostro desencajado, un tanto desvelada y nos dijo: “Hoy no tendremos laboratorio. Voy a estar muy ocupada durante la mañana y no podré darles clase. Disculpen, por favor”.

No podía creerlo, me levanté ¿para nada?. Al salir de ese salón me encontré con otra maestra llorando. Su primera pregunta fue – ¿Ya supiste? –

-No, ¿qué debería saber? -Respondí

– Militza. Murió anoche –

Sentí como si un balde de agua fría me cayera encima y me sacudiera todo el sueño que aún me quedaba.

Ella había sido una de las estudiantes de mi carrera que yo más admiraba. Inteligente, deportista, sumamente amigable, una buena cristiana en toda la extensión de la palabra. Apenas unos días antes me había pedido ayuda para tocar la guitarra en una boda donde ella cantaría: ¡Y le dije que no! ¿Tuve algo más importante qué hacer? La verdad no lo recuerdo, pero en mi mente está muy claro que esa noche le dije que no.

Siempre fue una mujer ejemplar. Era una chica muy conocida entre la población universitaria y parecía ser que nadie creía que ella, sí, ella, a la que habían visto la noche anterior, la que había ganado medallas en las olimpiadas de la facultad, la que tenía una voz hermosa ya no estaría. Le faltaban sólo dos meses para terminar su servicio social. Tenía tan sólo 23 años y esa mañana… estaba muerta.

El día fue largo. Entre la escuela, la iglesia, unos amigos y yo nos encargamos de organizar lo que fue uno de los servicios fúnebres más impactantes en los que he estado. Cargamos su caja, hicimos guardia junto al féretro, preparamos el programa que se presentaría en el templo e hicimos todo lo que, como estudiantes, podíamos hacer por ella.

Al terminar el servicio vino a mi mente un himno que aprendí desde pequeño: “Cuando suene la trompeta en el día del Señor, su esplendor y eterna claridad veré, cuando lleguen los salvados ante el magno Redentor, y se pase lista, yo responderé.” (HA # 176)

Por eso me pregunté: Cuando allá se pase lista, ¿Yo responderé? (Mt. 25:31-34)

Me gusta creer que Militza podrá responder cuando pasen su nombre en el cielo, pero… ¿Yo podré hacer lo mismo?

Imagino a Dios en el cielo, gozando con los salvos pasando la lista de los que entraron en la tierra nueva.

-Padilla Almazán, Juan Carlos – Dice el Señor.

-Padilla Almazán, Juan Carlos – Vuelve a preguntar, pero no hay respuesta.

Por tercera vez dice -Padilla Almazán, Juan Carlos – Y una voz desde el fondo sencillamente contesta:

– No vino –

No me gustaría que esto pasara.

Yo quiero ir al cielo. Quiero encontrarme cara a cara con mi Dios. Ciertamente hay ocasiones en que me equivoco y me alejo del Señor, pero hoy es un buen momento para corregir mis errores y recomenzar.

Cuando allá se pase lista, y mi nombre llamen ¿Yo responderé? ¿Tú lo harás?


No te puedes perder: Mateo 25:31-46

Me encanta Dios – Jaime Sabines

Posted in Churchal with tags , , , on 2 septiembre 2009 by nutricionespiritual

Hace tiempo, mientras me cortaba el cabello tomé una revista de TV  Notas mientras esperaba al “Tigre” (el fulano que me corta el cabello) y, entre toda la basura que tiene me encontré un poema del Genialísimo Jaime Sabines: Me encanta Dios…

Fuera que estemos de acuerdo o no con todo lo que dice realmente es un lindo poema para reflexionar.

Así que aquí les dejo este maravilloso poema.

Pasen un lindo día.

Me encanta Dios

Jaime Sabines (Caricatura)Me encanta Dios. Es un viejo magnifico que no se toma en serio.

A él le gusta jugar y juega. Y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna y nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe de las manos.

Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien.

Pero eso a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida sea para siempre.

Ahora los científicos salen con su teoría del Bing Bang… Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.

A mi me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los anbióticos- ¡bacterias mutantes!

Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.

Mueve una mano y hace el mar, mueve otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.

Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira.

Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja.

Dios siempre esta de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.

A mi me gusta, a mi me encanta Dios.

Que Dios bendiga a Dios.