Archivo para amor

Nada me faltará…

Posted in Milagros cotidianos with tags , , , , on 3 febrero 2011 by nutricionespiritual

Hace ya casi un año que Dios me regaló la oportunidad de tener un coche. Casi el día de mi cumpleaños, con mucho esfuerzo logramos conseguir el dinero necesario para comprarlo y el papá de mi novia me ayudó a encontrar el auto ideal.

Dicen que fue amor a primera vista el que pasé con mi auto ¿Qué sé yo?. Lo único que tengo claro es que desde entonces se convirtió en mi vehículo de transporte para todos lados. Casi, casi quería ir a la tienda de la esquina en carro (dicen que eso pasa con el primer carro que uno tiene).

Sin embargo, como todo carro usado, le han surgido algunos desperfectos que deberían repararse. Uno de los que tiene actualmente es un sensor que analiza la presión de aire que llega al motor para hacer una distribución adecuada de la gasolina. Está dañado y no he podido repararlo. Esto aunado a que el indicador de la gasolina no marca, hace que, últimamente no esté seguro de cuánta gasolina traigo.

Ayer (2 de febrero 2011) fui a una comunidad apartada donde doy clases de ejercicios para personas de escasos recursos y… ¡Oh sorpresa! unos 500 metros antes de llegar a la comunidad, me quedé sin gasolina, a 5 °C y a varios kilómetros de la gasolinera más próxima.

No quedó de otra mas que caminar. Al llegar con las señoras a quienes les doy clase les dije:

– Se preguntarán por qué vengo a pie – Obvio ya las había escuchado murmurar que por qué llegué a pie. – Muy fácil. Me quedé sin gasolina – Dije con la tranquilidad de quien no tiene ningún problema –

– Pues vamos a hacer los ejercicios y después vemos cómo se arregla el problema – Añadí.

Hace algún tiempo resolví no preocuparme exageradamente por algo que, en ese momento no puedo resolver. Así que hicimos los ejercicios y, al terminar, una señora se me acerca y me dice – ¡Vamos a mi casa! Mi esposo le puede vender gasolina de la que trae su camioneta.

Y “voualá”, El asunto estaba resuelto. Unos minutos más las cosas estaban arregladas. Muy feliz me llevé mis 2 litros de gasolina (suficiente para llegar a la gasolinera más cercana). Se la puse a mi coche y… ¡Oh decepción! Tampoco tenía batería. Se acabó en el último intento porque el coche arrancara.

¿Qué haré? – Me dije a mí mismo.

Más tardé en pensar que una camioneta en pasar. Y para mi sorpresa, el dueño de la camioneta vivía a la vuelta de donde se quedó mi coche. Le pedí el favor de que me pasara corriente y, a pesar del frío me ayudó muy amablemente.

Agradecí, le pregunté si le debía algo y me respondió que no. Me despedí y emprendí mi viaje de regreso a casa.

No escribo esto con la finalidad de incitarte a ser irresponsable, sólo quiero que recuerdes que Dios suple hasta nuestras necesidades más pequeñas. Él se preocupa por nosotros simplemente porque nos ama.

Hoy agradezco a Dios porque “Jehová es mi Pastor y nada me faltará” (Salmo 23:1)

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