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Hoy es un buen día para empezar

Posted in Indeterminado with tags , , , , on 9 octubre 2009 by nutricionespiritual

A los seres humanos nos gusta saber que tenemos nuevas oportunidades. Tal vez por eso nos gusta empezar años nuevos, ciclos escolares nuevos, nuevos empleos, nuevas ideas. Sencillamente porque creemos que de esta manera nosotros mismos tenemos una segunda oportunidad para hacer las cosas mejores.

Sin embargo, a veces no nos damos cuenta que lo que hace falta no es una fecha determinada para cambiar, porque las nuevas oportunidades las tenemos todos los días y a cada momento. Una de mis frases favoritas es: “Hoy es un buen día para empezar”. Si consideramos que cada mañana que despertamos, cada parpadeo que damos y cada segundo que vivimos es una nueva oportunidad, podremos hacer mejor las cosas de lo que hemos venido haciendo.

Sin embargo no sólo es necesaria la oportunidad. Es indispensable el análisis reflexivo del pasado. Porque si tenemos oportunidades nuevas, pero no hacemos las cosas de manera diferente, ineludiblemente llegaremos al mismo lugar donde nos encontramos ahora y habremos desperdiciado una hermosa oportunidad.

¿Qué has estado haciendo mal hasta ahora? ¿Qué aspectos de tu vida, de tu carácter o de tus acciones desearías mejorar?

El primer paso es la identificación. No puedes corregir algo que no sabes que está mal. Quizá te falte tiempo para inspeccionar dentro de ti y darte cuenta que no le estás dedicando suficiente tiempo a tus hijos, que gritas demasiado o que el “comentar” el rumor de otras personas te está volviendo insoportable. Por eso es necesario pasar tiempo a solas con Dios. Si nos fijamos en Su espejo nos daremos cuenta de todas las pequeñas cosas que tenemos que mejorar en nuestra vida personal y en nuestras relaciones con los demás (Efesios 4:22-24)

El segundo paso es la aceptación. No podemos cambiar algo que no queremos cambiar. Si ya identificaste que ese gusto por los helados y los refrescos te está haciendo subir de peso necesitamos aceptar que nos traerá un problema de salud para poder empezar a cambiar. Nuevamente nuestro espejo sigue siendo Dios. Reconocer nuestra pequeñez nos hace darnos cuenta la necesidad que tenemos de Él (salmo 100:3).

El tercer paso es la determinación. Muchas veces tenemos la oportunidad pero no lo hacemos. Sabemos que está mal pero nos atemoriza intentarlo. Dice un viejo adagio que “no hay peor lucha que la que no se hace”. Quizá la chica que te gusta es el amor de tu vida y nunca lo supiste simplemente porque te dio miedo decirle. Inténtalo “el no, ya lo tienes”, lo demás es ganancia. En este aspecto nuevamente Dios es el que nos da las fuerzas, el único requisito es descansar el Él para tener el valor para cambiar (Isaías 40:31).

Por último, no es suficiente intentarlo una vez. Hay que reintentarlo. Sucede que las cosas no siempre salen como uno las planea. A veces, por más determinación que tengas, la emoción se acaba y caemos, es por eso que necesitamos intentarlo de nuevo. Cuando Tomás Alva Edison inventó lo que nosotros conocemos como foco, lo intentó más de mil veces y gracias a su perseverancia hoy tú y yo podemos disfrutar de la luz nuestra casa. ¡Inténtalo una vez más! ¡Persevera! ¡Lucha! Recuerda que si te esfuerzas y no te desanimas, Dios ha prometido estar contigo donde quiera que estés (Josué 1:9).

No necesitas que llegue enero para cambiar las cosas. Cada día, maca minuto y cada segundo es una oportunidad para ser mejor. Recuerda que las oportunidades nunca se desaprovechan. Cuando tú no las tomas, alguien más lo hace. Hoy tienes una nueva oportunidad para ser diferente, cambiar todo lo malo que hay en tu vida y ser renovado. Mírate en el espejo de Cristo. Sólo así podrás descubrir aquellas cosas que hay que cambiar y, con Su ayuda lo lograrás.

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